Hay monedas que nacieron para circular… y otras que nacieron para brillar y perdurar. Es el caso de la Maple Leaf de Royal Canadian Mint, un bullion que retrata a la perfección el espíritu silencioso de los bosques de Canadá.
Su hoja de arce, grabada con técnicas de alta calidad y con un nivel de detalle sobresaliente, no es solo un símbolo nacional: es un homenaje a una fauna y flora vasta, indómita, eterna… un elemento estructural de la cultura del país.
Nada más poético que convertir tu paisaje más representativo en la primera moneda de inversión que se acuñaría en tus fronteras, un puente entre la belleza y el valor real, entre la tradición y el patrimonio, entre lo tangible y lo espiritual. En un mundo cada vez más digitalizado, más internacional donde todo se vuelve efimero y se abandonan las tradiones, la Maple Leaf nos recuerda que hay cosas que deben trascender al tiempo.
El tiempo, la naturaleza y la permanencia son temáticas que traslucen de uno de los bullion más demandados del mercado.
Todo lo que necesitas saber acerca de la maple leaf, el bullion canadiense
¿Qué es la moneda Maple Leaf?
Como explicábamos, la Maple Leaf es la primera moneda de inversión de Canadá. En su cruz aparece la hoja de arce, símbolo nacional, mientras que en la cara aparece el rostro del monarca británico que gobierna en ese momento (sí, Canadá es una monarquía parlamentaria de sucesión hereditaria británica).
Durante los últimos años se ha consolidado como una de las alternativas de inversión favoritas de los ahorradores de todo el mundo, como es el caso de la Britannia, Krugerrand o American Eagle.
¿Desde cuándo se fabrica la Maple Leaf?
Animados por el éxito de otros países, la Royal Canadian Mint decidió en 1979 acuñar su propia moneda de inversión para acercarse al mercado de coleccionistas e inversionistas centrados en metales preciosos y así potenciar un sector que en el país no había echado raíces.
En aquel momento, pocas monedas ofrecían un nivel de pureza tan elevado. El éxito inicial animó a la compañía a producirla anualmente a partir de 1988 y a aumentar la pureza aún más: del 99,9% al 99,99%, convirtiéndose en la primera moneda con esas características de la historia. En 2007, ese estándar incluso pudo superarse con el 99,999%. Con el tiempo también fueron acuñándose en otros metales preciosos.
Casi todo el metal utilizado en las monedas procede de las minas de la frontera de Canadá, de modo que su fabricación corresponde a una estrategia para reforzar un sector muy importante para la economía mundial.
La Maple Leaf cayó pronto en gracia en el mercado, haciéndose de las más populares, hasta el punto que llegaron a falsificarse miles y miles de copias para venderse en el mercado negro. Eso llevó a la ceca a establecer una serie de medidas para prevenir su reproducción ilegal, como los micropatrones que hacían difícil al público en general diferenciar una original de una falsa y que solo los expertos conocían.

¿Qué hace única a la Maple Leaf respecto a las demás?
- Pureza excepcional: fue una de las primeras monedas en alcanzar el mayor estándar actual en el mercado, las 99,999 milésimas de oro
- Tecnología avanzada: las últimas emisiones incluyen una microhoja grabada con láser que hace imposible su falsificación. ¡Podrás saber al momento si es original o no!
- Reconocimiento internacional: estando respaldada por The Royal Canadian Mint, hay pocas opciones que tengan más prestigio que ella. De hecho, suele ocupar el top 5 de las más vendidas cada año.
- Diseño icónico: simple, pero con mucha fuerza. La hoja de arce es sinónimo de Canadá y ambas se asocian rápidamente.
¿Por qué comprar Maple Leaf?
La inversión en metales preciosos es una de las mejores estrategias para preservar el patrimonio y los ahorros de las personas. Se les considera valor refugio porque en periodos de dificultad económica no solo mantienen su valor, sino que también pueden incrementarlo.
En definitiva, la Maple Leaf es una herramienta para defenderte de la inflación y la incertidumbre. Una alternativa para aquellos que buscan proteger sus ahorros y librarse de las preocupaciones por el mañana.
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